La gaita – El tambor – Usos de la gaita

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El tambor

TamborA diferencia de otros territorios la gaita nunca toca en solitario, sino habitualmente en un grupo de tres personas denominado, en Estella-Lizarra pareja de gaiteros”; en otras zonas, aunque también se conoce este nombre, se utilizan también terminologías como grupo o banda de gaiteros. Una pareja de gaiteros está formada por dos gaitas (primera y segunda voz) y un tambor; gaita es el nombre genérico del grupo, por lo que cuando se habla de música de o para gaita en ningún momento se excluye la percusión. El tambor es un instrumento de percusión de altura indeterminada encargado de mantener la base rítmica de las melodías que interpretan las gaitas y reforzar y participar en las mismas. Hay documentos de la demanda de esta formación cerrada ya en el siglo XIX (Villafranca, 1999: 64-65). El tambor lo componen básicamente una caja sonora (habitualmente de latón), dos parches (pergamino de cabrito), dos aros de madera de haya que hacen de sujeción de la caja con los parches y una cuerda de cáñamo trallado que une los aros en zig-zag. La tensión de los parches se puede regular moderadamente con unas “orejeras” de cuero adosadas a la cuerda en zig-zag. El sonido vibrante está determinado por el bordón que abraza el parche inferior del tambor. El tambor se percute en el parche superior con dos palos-baquetas de haya.

La gaita de Estella-Lizarra se conoce como tal desde el siglo XIX. Ya en el medioevo, en el siglo XVI, aparecen referencias en Estella-Lizarra a unos instrumentos que denominan “gaitas”, pero no hay ninguna especificidad que nos pueda asegurar que la física y la acústica del instrumento sea la misma que la que conocemos hoy día. Por la información que ofrecen las fuentes, sin embargo, todo apunta a que el nombre “gaita” se ha aplicado, por lo menos, al instrumento que conocemos actualmente. Su aspecto, además, nos lleva a relacionarlo con instrumentos tan antiguos como las chirimías del renacimiento (obsérvese la semejanza entre la gaita y la chirimía sopranino o tiple).

Desde las primeras referencias escritas en el XVI el nombre de “gaita” no deja de ser habitual en papeles municipales, como demanda, sobre todo, de acompañante para grupos de danzas. Hay documentos que nos delatan que la gaita se consideraba un instrumento importante, utilizado por el Ayuntamiento en los momentos más importantes, como es el acompañamiento al Santísimo y los maestros de danzas en las procesiones del Corpus, o como fueron las visitas de los reyes Alfonso XII en 1876 (“El Ayuntamiento con sus dependientes precedido de los Gigantes y cabezudos con la secular gaita y todos vestidos de gala) y Alfonso XIII en 1903. Actualmente sigue siendo un instrumento vivo, y quizás más vivo que nunca gracias a las nuevas escuelas en las que cualquiera que esté interesado puede acceder al aprendizaje de gaita y de tambor.

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